Déficit de Atención ¿Es lo mismo que el TDAH?

Es muy importante aprender a diferenciar entre el Déficit de Atención y el TDAH o “trastorno por déficit de atención con hiperactividad”. A pesar de que el déficit de atención puede ser definido como un subtipo del TDA-H, sus características e incluso su etiología pueden colocarlo en un punto muy distante del espectro.

Para comenzar vamos a exponer la definición estricta que Barkley hizo del TDAH en el año 1990: Así especificó que, “el trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un trastorno del desarrollo caracterizado por niveles de falta de atención, sobreactividad, impulsividad inapropiados desde el punto de vista evolutivo. Estos síntomas se inician a menudo en la primera infancia, son de naturaleza relativamente crónica y no pueden atribuirse a alteraciones neurológicas, sensoriales, del lenguaje grave, a retraso mental a trastornos emocionales importantes. Estas dificultades se asocian normalmente a déficit en las conductas gobernadas por las reglas y a un determinado patrón de rendimiento”.

Por otro lado, el Déficit de Atención involucra falta de atención y concentración, así como también un comportamiento de distracción. Los niños que padecen de este subtipo (si es así como queremos definir a esta alteración conductual) no son excesivamente activos y tampoco interrumpen las clases; lo típico es que no completan sus tareas, se distraigan con facilidad, cometan errores imprudentes y eviten actividades que requieren de trabajo mental continuo y de mucha concentración. Y como no interrumpen, es más probable que dichos síntomas se pasen por alto.  A estos niños con frecuencia se les malinterpreta como perezosos, desmotivados e irresponsables. Desde un punto de vista clínico, donde el TDA forma parte de los subtipos de TDA-H,  estos niños representan aproximadamente el 30% de todos los individuos que se encuentran englobados en el espectro.

Los niños con Déficit de Atención generalmente presentan un tempo cognitivo lento. Tiene dificultades en la memoria de trabajo y en retener información nueva. Todo ello ocasiona que  en las instrucciones orales o escritas cometan errores. No se caracterizan por ser niños agresivos, con lo cual no suelen tener demasiados problemas en crear amistades entre iguales.

Por otro lado, el perfil hiperactivo-impulsivo se muestra muy inquieto cuando debe permanecer sentado. En situaciones inadecuadas corre o trapa de manera excesiva. En comparación, con la población del subtipo con déficit de atención, puede presentar más agresividad. Del mismo modo suelen tener mayores dificultades en establecer relaciones sociales debido a su carácter impulso. La adolescencia puede ser problemática si no se trabajan los síntomas desde la infancia.

Como pueden ver estamos ante dos tipologías conductuales muy distintas, tanto en su expresión como en sus consecuencias, si bien se han planificado desde la perspectiva cínica como integradas en un mismo espectro patológico.

Como psicólogo generalista, insisto en plantear una intervención en ciertos “trastornos de conducta” distanciada del modelo médico, en tanto en cuento no conozcamos con exactitud el origen del problema, que obviamente puede ser multifactorial.

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