¿Existe relación entre la reducción del colesterol y el aumento del cáncer en menores de 50 años?

La sociedad médica está muy preocupada por el alarmante aumento de la incidencia de algunos tipos de Cáncer en menores de 50 años. Las hipótesis sobre las distintas razones que pudieran justificar el fenómeno están abiertas. Es obvio que en el punto de mira están los hábitos de vida poco saludables que, a día de hoy son una nueva normalidad. Si atendemos a las formas de alimentarnos, los ultraprocesados y los azúcares refinados han ocupado un espacio demasiado amplio en nuestras dietas. Lo que debería ser una excepción, se ha convertido en normalidad sobre los platos de todos los españoles, hasta el punto de que hay población infantil que se alimenta básicamente de estas sustancias (leer artículo «Niños con ansiedad, conducta disruptiva y gritos desaforados…¿Qué les pasa?«).

La población adulta, además de haber sustituido gran parte de la dieta basada en frutas, verduras y cereales por carnes procesadas, carnes rojas y bollería industrial, están introduciendo en su organismo y de forma masiva tóxicos como el alcohol, el tabaco y otras drogas. El cáncer de páncreas, que antes era raro verlo antes de los 65 años, hoy en día se ha observado incidencia en personas de 40. El consumo temprano y continuado de alcohol tiene mucho que ver, ya que es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de este tipo de tumores. Pero hay mucho más en esta ecuación. La comunidad científica sospecha que algo se está escapando, que debe haber más factores que precipiten en este aumento de casos, que alcanza la cifra de un 80% más de incidencia que en la década anterior, sobre todo en cáncer de mama, colon y pulmón.

Los disruptores endocrinos también están en la diana. Entre ellos se encuentran los microplásticos que todos estamos consumiendo a diario, fruto de nuestra propia necedad como especie. Hemos contaminado el medio ambiente hasta tal punto que ya es imposible librarnos totalmente de ellos. Están en el suelo, en los mares y en todos los seres vivos de los que nos alimentamos.

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden alterar el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo. Funcionan imitando, bloqueando o modificando la acción de nuestras hormonas naturales, que son los mensajeros encargados de regular funciones vitales como el crecimiento, el metabolismo, la reproducción y el estado de ánimo. Estos compuestos, aunque no siempre lo parezca, están presentes en muchos productos de uso diario, desde alimentos hasta productos de higiene personal y de limpieza.

A diferencia de las hormonas naturales, que el cuerpo produce y regula cuidadosamente, los disruptores endocrinos pueden confundir a nuestro organismo, enviando señales incorrectas o interfiriendo con la comunicación hormonal normal. 

¿En qué otros sitios podemos encontrarlos?

Pueden hallar en frutas, verduras y alimentos en general en los que se hayan utilizado pesticidas químicos, en algunos alimentos y bebidas que han estado en contacto con envases de plástico o latas recubiertas con bisfenol A (BPA), un conocido disruptor endocrino. También pueden estar presentes metales pesados en pescados como atún o emperador.

En el hogar, los productos de limpieza y algunos ambientadores contienen químicos como los ftalatos, que ayudan a dispersar los aromas pero pueden afectar nuestro sistema hormonal. Además, muchos productos de cuidado personal, como champús, cremas y desodorantes, incluyen parabenos y triclosán, que se utilizan como conservantes y agentes antibacterianos.

En el mundo de la cosmética, estos disruptores se encuentran en productos como maquillaje, cremas solares y lociones corporales.

Ahora bien, existen otras hipótesis que merecen ser evaluados, aunque como bien pueden entender se enfrentarían a intereses financieros extremadamente poderosos, como es el caso del consumo generalizado de las estatinas, el famoso fármaco para la reducción del colesterol.

A través de la hipótesis lipídica, se ha considerado que el colesterol alto es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardio_vasculares, si bien existe una amplia comunidad científica que empieza a poner en cuestión esta aseveración. Al parecer se contempla la posibilidad de que el colesterol no sea un problema en sí mismo, sino un combustible que puede facilitar la enfermedad, pero solo en caso de que se den conjuntamente otros factores de riesgo, como diabetes, alto consumo de azúcares, sedentarismo, tabaco, alcohol y otras sustancias tóxicas. Es como la hierva seca en el campo otoñal. Por sí misma no representa un problema. De hecho ayuda a la fertilización del suelo y a la sostenibilidad a largo plazo del mismo. Pero si a la hierva seca le incluimos el factor de un imbécil que tira una colilla por la ventana del auto, pues ahí tenemos el desastre. Con esta analogía pueden hacerse una idea de lo que hablo.

El colesterol tiene funciones enormemente importantes para la sostenibilidad y el correcto funcionamiento celular. La cuestión es ¿cuánto colesterol necesitamos? Esa duda sigue presente y está abierta a debate. Algunos resultados experimentales de tipo observacional han relacionada una mayor supervivencia a las infecciones en individuos con mayor tasa de colesterol.

Vayamos entonces al planteamiento de la hipótesis y el razonamiento que la sustenta.

1. El papel del colesterol en el cuerpo

  • El colesterol es una molécula crucial en el organismo. No solo es parte integral de las membranas celulares, sino que también es necesario para la síntesis de hormonas y vitamina D, así como para la función adecuada del sistema inmunológico.
  • La reducción excesiva del colesterol podría teóricamente alterar la estructura celular, la señalización celular o la capacidad del cuerpo para responder adecuadamente a factores de estrés como el cáncer.

2. Las estatinas y el cáncer

  • Las estatinas son medicamentos ampliamente utilizados para reducir los niveles de colesterol y han demostrado ser muy efectivos en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, hay estudios que han evaluado su relación con el cáncer.
  • Estudios contradictorios: Algunos estudios sugieren que las estatinas podrían tener un efecto protector contra ciertos tipos de cáncer debido a su capacidad para reducir la inflamación y afectar procesos celulares como la apoptosis (muerte celular programada). Por otro lado, otros estudios no han encontrado un efecto claro o incluso han sugerido un riesgo aumentado de ciertos tipos de cáncer con el uso prolongado de estatinas.

3. El colesterol y la proliferación celular

  • Las células cancerígenas tienen altas demandas de colesterol para su proliferación, ya que el colesterol es necesario para la formación de nuevas membranas celulares. Esto sugiere que la inhibición del colesterol podría, en teoría, frenar el crecimiento del cáncer.
  • Sin embargo, el sistema inmunológico también utiliza colesterol en la formación de sus membranas y en la señalización celular para identificar y destruir células cancerígenas. Una reducción drástica del colesterol podría afectar negativamente la capacidad del cuerpo para detectar y eliminar células malignas en fases tempranas.

4. Estudios en jóvenes

  • La mayor parte de los estudios sobre el uso de estatinas se ha hecho en personas mayores, ya que el riesgo de enfermedades cardiovasculares es más alto en esa población. No hay tantos estudios que evalúen el efecto de la reducción del colesterol o del uso de estatinas en personas menores de 50 años.
  • El aumento del cáncer en menores de 50 años podría estar relacionado con otros factores (dieta, estilo de vida, exposiciones ambientales, cambios en la microbiota), aunque no se descarta que la interacción con medicamentos para el colesterol pueda estar jugando un papel.

5. Influencia en el microbioma

  • Algunos estudios recientes han comenzado a investigar cómo los medicamentos que afectan el metabolismo del colesterol también pueden alterar el microbioma intestinal, que se sabe que influye en la inflamación y en la respuesta inmunológica. Alteraciones en la microbiota intestinal han sido asociadas con varios tipos de cáncer, y este podría ser un mecanismo indirecto por el cual los medicamentos para reducir el colesterol afectan el riesgo de cáncer.

6. Otras explicaciones potenciales

  • El aumento del cáncer en menores de 50 años podría estar relacionado con muchos otros factores como la exposición a disruptores endocrinos, obesidad, sedentarismo, cambios en los patrones dietéticos, factores genéticos o epigenéticos.
  • Algunos estudios sugieren que el uso extendido de estatinas puede ser más beneficioso que perjudicial en términos de cáncer, pero el debate sigue abierto.

Conclusión:

Aunque no hay una evidencia directa clara que relacione la reducción del colesterol, especialmente mediante medicación, con un aumento en las tasas de cáncer en personas menores de 50 años, es un campo de investigación activo. Los efectos del colesterol en la biología del cáncer son complejos, y podría haber una interacción sutil entre la reducción de colesterol, el sistema inmunológico, y la proliferación de células cancerosas. Sin embargo, los estudios actuales no son concluyentes en este sentido y probablemente se requiera más investigación longitudinal en poblaciones más jóvenes para evaluar esta hipótesis.

Sería interesante explorar más a fondo esta relación con estudios específicos en cohortes jóvenes y analizar no solo los efectos directos de la reducción de colesterol, sino también sus efectos indirectos, como la modificación de la función inmunitaria o del microbioma.

¿Por qué hemos hablado de esto en un Blog sobre Psicología y Psicoterapia? Pues porque la enorme información que se filtra a través de los medios de comunicación sensacionalista está generando un alto nivel de ansiedad en personas vulnerables, que en definitiva deben saber que la subida en la incidencia no se define solo a través de lo que aparece en un titular de llamativas letras negritas, sino que detrás existe toda una serie de hipótesis y variables que deben considerarse para llegar a una conclusión certera. Por otro lado, la mayoría de la gente no sabe leer una estadística, y cuando se les envía el mensaje de un aumento del 80% en la incidencia esperada, entran en pánico. Pero ¿qué quiere decir este dato? Pues que de 1 caso esperado en una población de 1.000 habitantes (por ejemplo), se darán 1,8 casos.

Si tiene una opinión al respecto, no dude en escribir en comentarios.


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